La mujer que caía

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Name: Saddith
Location: Buenos Aires, Argentina

Wednesday, March 11, 2009

Hipérbole

Tenía tanto odio que se le empezaron a desprender las pestañas y salir disparadas como proyectiles hacia la gente que caminaba por SU misma vereda.
Odiaba cada segundo que había gastado en personas tan perversas, que cualquier cosa de su cuerpo tomaba forma de arma letal.
Sus uñas empezaban a crecer como garras, y con una finura tan propia como la que sólo ella tenía, desarmaba cualquier retazo de ropa y carne que concurría a su paso.
Sangre y piltrafas se deshacían en el aire, y con la misma dedicación con la que la gente vomitaba ante los cuerpos descuartizados, se levantaba y la observaba como la diosa de la perdición.
Luego de un rato, la gente empezó a lanzarse en su camino para ser muerta con glamour: posando un salto monumental o un tropiezo naif, que terminaban en bolsas de huesos abióticas y desfiguraciones cuasi culinarias.
Ella no encontraba cosa más desagradable que perder pestañas, uñas, sudor, en proyectiles armados que robaban un poco de su odio por sí misma y lo transmutaban en tempestades y masacres mundiales.
Sin embargo, cada vez se sentía más aliviada y comprendía el asqueroso egoísmo narcisista circundante; la perversa sensación de gozar el sufrimiento ajeno tan íntimamente como el sexo mismo, el forcejeo de la garganta en la angustiosa mañana en la que despiertes y te figures que tu culpa volvió a vos, y te ahogó en tu dulce cama,
tragando mierda.

Sofía.
06/03/09

Thursday, January 15, 2009

Relato matutino

No hacía mucho me habría despertado; me daba cuenta por los escalofríos friolentos de esas horas después de despertar y el intento de resfrío que replicaba mi nariz.
Me escondía las manos bajo los brazos como refugiándolas del invierno pero ya estaban calientes, así que no tenía sentido.
Hacía poco había empezado a notar esos reflejos que uno tiene cuando comienza a tener más años vividos, es decir, haber vivido una rutina durante algunos años y ahora notar esos dejos de actitudes que alguna vez tuvimos en las mañanas, como ese sueño desbocado de despertar a las 6am y dormir 5 horas todos los días.
Con esos recuerdos me vuelven otros (cosa que me hace acordar el viento en la cara, no por caminar sino por el viento que hay) sobre todo el último año: Hacía mucho no disfrutaba tanto; me habría hundido en alguna ciénaga llena de barro y aburrimiento que reiteraba tanto en las mismas ideas y me solía encantar chocarme con esa pared que era eso y no iba a dejar de pertenecer al rubro del CONCRETO citadino y ahí iba yo con mi frente tan alta y orgullosa a estamparmela y hacerla sangrar y claro, naturalmente llorar y llorar como una niña empecinada en que su caramelo sea chupetín y CÓMO PODÍA SER que fuera de otra manera.
Ahí iba yo balanceandome torpemente y es tan palpable ese viento en la cara de caminar a la escuela, siempre pensando en vos, tu voz dulce que me seducía hasta retorcerme y querer correr a amarte despiadadamente de todas las maneras y saber que aunque fuera pronto, vos me ibas a amar y me lo habías demostrado con tu cuerpo y tus festos; deslizandome los breteles despacito, inseguro al principio pero con tanta decisión luego que asumí que hacía rato los dos queríamos y habíamos guardado el fuego tantas veces traduciendolo en pequeños gestos y que luego, aquella mañana, explotó cuales fuegos artificiales en cascada dorada, como esos de fin de año que se ven desde San Juan, por lo menos.
Y todo eso desde Rivadavia hasta Díaz Velez; era tan nueva la vida, como ahora, empezando nuevos andares y con las ganas tan a flor de piel que el olor a flor se me repartía por los capullos que me florecían en los poros, y que los tenía que andar arrancando para que no se descubrieran mis propiedades vegetales de fundirme con la tierra (y luego a vos no te lo tuve que ocultar más porque me dí cuenta que tu sangre era savia y yo ni era tan rara ni estaba tan sola en mi rareza como había creído una y otra vez).
Balanceandome subía las escaleras como quien va a llegar arriba y encontrar la felicdad o una pava mágica de las que salen genios que te cumplen tres deseos, pero no, sólo eran las ganas de seguir sintiendome tan viva y tan aventureta como nunca habría creído, AVENTURERA! Sí, a mi me gustaban las montañas, el camping, el frío helado de la mañana y las sienes y así como quién no quiere aceptar la subyugación auto impuesta, me fuí desprendiendo de teorías y desprendiendote los botones de la camisa: Yo sabía que algún mapa escondido encontraría en tu piel, que yo quería tanto olfatear como si el instinto animal de saberte bueno me superara la racionalidad y cualquier tipo de intento de hacerme la notmal y centrada.
¿Quién no se da cuenta?



Sofía.
14/01/09

Friday, January 09, 2009

Mi dulce

Hola lindo, qué lindo es amanecerte
y tu sonrisa
girar y dar vueltas y reír tanto, amarte
dormir las mismas almohadas
transpirar el amor, las sábanas
y esas cosas que a la gente no le gusta relatar
pero que con vos se vuelven tan dulces y suaves
junto a tus labios y tu mirada
y esas pestañas de aleteo de mariposas
en mis mejillas.



Y cuando tus labios en mi piel...
>.<

Tuesday, December 02, 2008

Tiene hojas y miel

Y aunque no sea tu mirada
la que me interrumpa los andares
y endurezca mis pliegues
vuelve y me retiene
retuerce mis párpados
así te miro y una vez más
me sigo enamorando
cada segundo
de la locura de tu paz
y de vos.

Cada vez menos
quiero estar lejos
de tu boca y tu miel.

Sofía.
28/11/08

Wednesday, November 05, 2008

Controversias

En apaciguada danza
me estrecho y me hago cóncava,
se inhibe mi poesía.
Tiene miedo que no la entiendas,
que la pierdas,
que la odies.

Es mi humanidad,
encarnada y doliente
que gruñe y grita,
que espera y llora.
Que choca, que se entrevera, 
que decide y elige,
ingenuamente...

tan ingenuamente.

¿Cómo ser libre?
A veces me pregunta,
y yo... yo no sé,

y entonces me toco los ojos con los dedos,
siento resbalar 
otra duda más
que se me encarna.

Sofía.
28/10/08

Wednesday, September 24, 2008

Seba.

Cómo hacer para acurrucarte entre mis brazos
acariciando tus hilos de luna que tanto me cuentan
cómo te ha dolido la vida
cuánto te ha golpeado
y hasta dónde tu dolor se vuelve mis lágrimas
mis añoranzas sobre vos y nosotros.

Imaginarte cerca y cercano
verte sonreír con esa sonrisa llena de vida
que me escribía cual luna en la niñez temprana
que tantas dudas acarreaba al no comprender
pero saber, saber tanto y con el corazón
verte llorar así, con ese dolor con el que a veces he llorado
unas pocas veces que quizás te extrañaban
y te querían cerca.

Tengo miedo de que te vayas lejos
que quieras escapar disociándote
porque más lejos no puedo concebir
tu lejanía;

Contener a aquel niño de cabellos rubios y ojos de mar
que cuentan las fotografías,
sólo para restarle antagonismo a tu historia.
Y ahora te escribo, con esa sonrisa
con la que me escribiste una vez que te pedí,
con lápiz violeta,
que hablaras de mí
mientras daba mis primeros pasos en las letras
que tanto veía en las hojas que desparramabas
en los caminos.


Ojalá te encontrara acá
cebandome mate dulce en el verde,
con los gritos de los niños,
riéndote un poco más de la vida...


Sofía.

Monday, August 11, 2008

Implícita

Yo sé cuando mentirte y esperar; luego apreciar tus perturbadas neuronas
intentando absorber el jugo, la brutalidad de mis palabras.
Yo sé cuando y cuanto, cómo y dónde, y duele, aunque no quisiera ser cruel.

Quizás las realidades no sean tan paralelas después de todo.
Acá, conmigo.

El infierno de los finales se va terminando. La aceptación y el haberme conocido y saber cuando y cuanto. Levantar la cabeza gacha, sometida a mis medios.

Y con las manos llenas de sangre me invito a desayunarme de mí, abstraerme y gozar de ser humana, ser cruel, dolida, dolorosa. Compartirlo conmigo, llorar de culpa, de dolor.
Llorar, extraviar la inocencia. Acariciar las heridas más frescas; sentirlas, buscarlas.
Casi sádica, pero no. Sólo presente.



Yo sé que alguna vez palpaste mi oscuridad...